Exposición temporal Movimiento Espartaco

   

 

 

Ricardo Carpani
Argentina, 1930-1997

Los que esperan, 1959
Óleo sobre lienzo
150 x 200 cm

Colección Ralli

 

El Movimiento Espartaco surge en Buenos Aires en 1959, un año después de haber sido redactado su manifiesto, que lleva por título “Por un arte revolucionario”, en el cual ya se reflejaban las ideologías que desarrollará el grupo. El Movimiento, bautizado así en homenaje a la liga espartaquista (un movimiento obrero alemán de origen marxista) estaba formado por los argentinos Juan Manuel Sánchez, Ricardo Carpani, Mario Mollari, Carlos Sessano, Esperilio Bute, Juana Elena Diz, Pascual Di Bianco, el pintor boliviano Raúl Lara y el italiano residente en argentina Franco Venturi.

En el año 1961 se produjo un punto de inflexión, marcado por la marcha de Carpani, que dio lugar a dos etapas diferenciadas dentro del Movimiento.

Con apenas diez años de vida, en 1968, los propios integrantes disuelven el grupo una vez consideraron que habían cumplido su función: cambiar el mundo que los rodeaba a través del arte. 

Para América Latina, el Movimiento Espartaco supuso la aportación de un arte identitario propio basado en las raíces históricas del continente, con un lenguaje completamente renovado a partir de propuestas estéticas contemporáneas.

Los integrantes del Movimiento Espartaco creían que el arte debía hablar de la realidad de la sociedad, debía transmitir la identidad de su propia nación y, por lo tanto, debía ser revolucionario. Conciben el arte como una herramienta de acción estética y política, cargando contra todo aquello que era institucional.

Formalmente consistió en una vuelta a la tradición figurativa crítica dentro del arte latinoamericano, frente a otras corrientes folclóricas y europeizantes con las que no se sentían identificados, pero con una técnica y lenguaje contemporáneo. Así, a pesar de compartir su enfoque social y de arte para el pueblo con otros movimientos contemporáneos (como el muralismo mexicano, con los que se les ha comparado mucho), los espartaquistas destacan por un uso de la figuración alejada de la tradición. Crean un arte cargado de simbología y contenido, con un uso expresivo de las formas y los colores. La figura humana es el centro del mensaje, monopolizando tanto la temática como el espacio en las representaciones.

Formado por diferentes artistas, cada uno de los cuales desarrolla una estética individual dentro del propio movimiento, podemos identificar rasgos estéticos comunes.  Entre ellos la tendencia a la monocromía y el uso de colores planos, la geometrización de las figuras, el antropocentrismo, la presencia de rasgos indigenistas y la eliminación de toda anécdota en las representaciones.  Así veremos en esta exposición obras protagonizadas por grandes figuras humanas, representadas con un lenguaje vanguardista a la vez que cargadas de tradición y pasado, en las cuales se enfatizan los rasgos y los volúmenes para transmitirnos la fuerza de la clase obrera y del pueblo de América Latina.

La disolución del Movimiento fue provocada por la llegada de nuevos planteamientos críticos en el arte argentino, siendo esto un reflejo del cambio por el que habían luchado durante años. En este momento acuerdan la separación del grupo para continuar desarrollando sus inquietudes e ideología de manera independiente, siempre con la premisa del arte social por bandera.

 

  • Ricardo Carpani
    (Argentina, 1930-1997)
    “Figura”, 1960

  • Mario Mollari
    (Argentina, 1930-2010)
    “Hombres cargando bolsas”, 1975