Serie «Pecados y Virtudes»

Serie Pecados y Virtudes por Carmen Aldunate litografías
Litografía "La Paciencia" Carmen Aldunate

 

 

 

 

 

Carmen Aldunate
Chile, 1940

La Paciencia, 1993
Litografía acuarela
Ed. 1/30
57 x 45 cm

Colección Ralli
© Carmen Aldunate, VEGAP, Málaga, 2020

Carmen Aldunate

Carmen Zita Aldunate Salas, nacida el 10 de febrero de 1940 en Viña del Mar, (Valparaiso), Chile, aunque está muy vinculada con el panorama artístico argentino, debido a su papel dentro del grupo de la Nueva Figuración Argentina.

Sus estudios comienzan en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y continúa en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Posteriormente trabajó como ayudante en el Departamento de Arte de la Universidad de California, E.E.U.U. A lo largo de si trayectoria ha ejercido como profesora de dibujo y pintura en la Universidad Católica, y en diversas academias y colegios particulares.

La artista trabaja principalmente la técnica del óleo sobre óleo sobre tela y sobre placas de madera, aunque también destaca por sus dibujos a lápiz y collages.

Con una clara influencia de la pintura flamenca del siglo XV, Aldunate combina en sus obras una gran destreza técnica con un contenido narrativo de gran contenido psicológico y simbólico. La figura humana, especialmente la femenina, es la protagonista de su obra.

La serie

Pecados y Virtudes (realizada en 1993) está formada por catorce grabados intervenidos con acuarela en los que la artista chilena representa los siete pecados capitales –la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza- junto a las virtudes opuestas –humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia-. En ellas vemos sus características figuras femeninas ataviadas con amplios ropajes, túnicas y cofias, que nos transportan a la época medieval.

El predominio de la línea y el dibujo racionalizado, junto con la composición y el empleo de los puntos de fuga nos remiten deliberadamente a la pintura flamenca. Aldunate trata de recuperar así los cánones estéticos que definieron en su momento la belleza clásica. Junto a eso, el empleo del color en su obra le otorga esa apariencia de ambientes enigmáticos y estados psicológicos que vemos en estos grabados.

Contrastando con la sutileza y delicadeza del color y la línea, en sus obras representa rostros severos y crudos, con apariencia de máscaras, y los ropajes se convierten en verdaderas corazas que esconden al ser humano que vive bajo las apariencias.

La obra de Aldunate, de presencia amable pero contenido crítico, denuncia a partir del sarcasmo y el humor la opresión del género femenino que sufre y ha sufrido durante siglos. Por ello, representa a sus figuras femeninas con rostros y formas idealizadas bajo elegantes y vaporosos ropajes, en referencia a los exigentes e irracionales cánones de belleza a los que han sido sometidas a lo largo de la historia.

La exploración de la psicología individual y los estados del alma son también una temática recurrente en su obra. Esta serie, Pecados y Virtudes, reflexiona precisamente sobre el poder de la religión y el dominio de la sociedad, y del papel de las mujeres dentro de ella.

«Mujer con alacranes»

Litografía Mujer con Alacranes

 

 

Francisco Toledo
México, 1940-2019

Mujer con alacranes, 1985
Litografía
Ed. 11/50
56 x 76 cm

Colección Ralli
© Francisco Toledo, VEGAP, Málaga, 2020

Francisco Toledo

Francisco Benjamín López Toledo, nacido en Juchitán, Oaxaca (México), en 1940. Artista polifacético, dedica su vida y su obra a promover y a difundir la cultura y las artes de su estado natal, Oaxaca.

Artista independiente, no se involucró con las temáticas nacionalistas que representaban la Escuela Mexicana. Su obra se basa en la tradición zapoteca, de la cual recupera temas y técnicas, aunque también presenta una gran influencia y lenguaje contemporáneo, con influencias directas de artistas como Rufino Tamayo, Paul Klee, Jean Dubuffet y Antonio Tapiés.

Sus obras, tanto pinturas como grabados, tapices o cerámicas, presentan un tratamiento del color llamativo. En ellas incorpora texturas y materiales que aportan una estética a medio camino entre la innovación y la tradición, creando un mundo fantástico propio, con una temática e iconografía recurrente. Así, las relaciones de su obra con la tierra, el aire, insectos y seres semihumanos, híbridos, fantásticos, dispuestos en el espacio sin orden ni reglas, son constantes en sus representaciones.

Significado e intención

“Mujer con alacranes” representa un ser antropomorfo, con formas y cuerpo femenino en cuyas extremidades y cabeza surgen colas de alacranes. Se aúnan aquí dos temas habituales en la obra de Toledo: la representación de insectos y animales locales, y la otra, la representación de seres imaginarios, híbridos, una sucesión de imágenes metamorfas y analógicas que bien podrían ser propias del surrealismo.
Toledo crea un universo mitológico propio, lleno de estos seres salidos de su bestiario particular, a los cuales acompañan referencias tanto a la actualidad como a la cultura precolombina.

Una obra, múltiples significados

La representación de formas rectangulares concéntricas, las unas dentro de las otras, que encontramos en esta obra podemos percibirlas con sensación de relieve o de profundidad, a pesar de estar representadas sobre una superficie plana sin el menor atisbo de perspectiva. De esta percepción o interpretación puede variar enormemente las connotaciones de la misma. Podrían, por ejemplo, tratarse de pirámides Aztecas vistas desde arriba, o bien, representar un gran y vertiginoso agujero negro. Sea cual sea la perspectiva desde la que deseamos mirarla, no podemos obviar que el atuendo de la mujer-alacrán lleva también estampados estos rectángulos, lo cual la convierten en parte de ese paisaje. La referencia a la mitología y lo local que conlleva este personaje nos hacen inclinarnos más por la primera lectura, sin embargo, la simbología no acaba aquí.

La representación de la mujer, semihumana o no, hace referencia a la feminidad, al deseo -tema también habitual en la obra de Toledo-, así como a la maternidad y el origen del mundo. Una de las lecturas simbólicas de los alacranes es precisamente el deseo sexual, pero también lo es la muerte.

Todo este entramado de múltiples lecturas nos revela la complejidad y amplitud simbólica que albergan esta y el resto de las obras de Toledo, realizadas desde las entrañas de un conjunto de referencias e influencias, actuales y pasadas, mitológicas y reales.

«Las tres damas»

 

 

 

Luis Seoane
Argentina-España, 1910-1979


Las tres damas, 1974

Óleo sobre tela
88 x 115 cm

Colección Ralli

 

La mujer como una constante

Luis Seoane recurre a la representación femenina como una constante en su obra, ya sea para hacer referencia a la situación social en la Galicia de posguerra –a través de sus robustos cuerpos y marcadas facciones–, como alegoría de la madre-tierra –la “Mater Galleciae”–, o en obras en las que el artista se centra en la experimentación y el desarrollo plástico y formal.

A través del retrato de estas figuras Seoane nos transmite el mensaje de una sociedad (reprimida, empobrecida, de posguerra), de una cultura (la Gallega) y de un lenguaje (su lenguaje artístico contemporáneo propio).

La obra: "Las tres damas"

En esta obra el artista representa a las figuras estáticas, en actitud de espera, junto al mar. Tres mujeres robustas, de grandes manos y anchas espaldas, conversan en la orilla de la playa. Dos de ellas se sitúan de perfil mientras que la tercera parece mirar fijamente al espectador. Su disposición es también un modo de representarlas muy habitual en la obra de Seoane: son un símbolo de todas aquellas personas que esperaban -y algunas aún esperan- ver volver a sus familiares que emigraron o marcharon a la guerra.

La simplificación como lenguaje

En su lenguaje podemos ver la simplificación de las formas, combinado con el uso de una paleta cromática reducida y de colores puros. Compone las figuras y los espacios a base de manchas de color plano y emplea el negro en forma de líneas para delimitar algunos volúmenes. Las figuras, planas, resaltan sobre un fondo también plano azul intenso y ocre. Tres franjas de tan solo dos colores dividen el espacio en tierra, mar y cielo. Prescinde en la escena de toda anécdota o elemento decorativo; va a la esencia de la forma, el color y el mensaje.

Se trata de una obra de su etapa tardía en la que el lirismo y la armonía compositiva dominan la escena, dejando a un lado su vertiente más abstracta y expresionista.

«Figura en violeta»

Figura en violeta de luis Seoane

 

 

 

 

 

Luis Seoane
Argentina-España, 1910-1979


Figura en violeta, 1970

Serigrafía
Ed. 9/50
55 x 37 cm

Colección Ralli

 

De la simplificación a la abstracción

En su trayectoria artística y su camino al esquematismo, Luis Seoane se aproxima a la abstracción. En un proceso de simplificación y depuración de elementos como la forma, el color y el dibujo, recurre a la geometría y crea composiciones a base de colores planos; manchas de color que funcionan de manera autónoma e independientes de la línea, que continúa apareciendo a modo de trazos negros.

Este uso independiente del color y la línea le viene derivado en cierto modo de su faceta de grabador, empleándolos de igual forma tanto en su obra gráfica como plástica.

En “Figura en violeta” vemos el uso de este lenguaje depurado a través de la técnica de la serigrafía. Esta técnica le permite trabajar con un acabado más limpio de los colores, completamente planos.

Más allá de la forma

En ella vemos además un doble juego, una imagen doble, como un guiño a la dualidad de su lenguaje. Por un lado, la forma conformada a partir de manchas de color representa una figura de frente, con lo que parece ser un sombrero o frutero en la cabeza; por otro lado, en el interior del rostro de esta figura se adivinan dos perfiles, uno femenino y uno masculino, a punto de besarse. La figura frontal es representada de busto hacia arriba, a partir de formas geométricas y manchas de color violeta y blanco, combinadas con algunas líneas negras, sobre un fondo de color rosaceo. Mientras tanto, de estos dos últimos rostros vemos solo la forma del perfil, creada a partir de una fina línea negra, sin empleo de la mancha ni ningún otro color. Se recoge así claramente la vertiente figurativa del artista que siempre está presente, incluso en sus obras más abstractas, sin llegar nunca a perderse de vista el motivo.

«Caronte»

Caronte de Deira

Ernesto Deira
Argentina, 1928-1986

Caronte, 1985
Acrílico sobre tela
160 x 200 cm

Colección Ralli

Ernesto Deira

Artista argentino de la Nueva Figuración (o Neofiguración). Junto con Luis Felipe Noé, Rómulo Macció y Jorge de la Vega formaron el grupo de La Otra Figuración, nombre con el que bautizaron su primera exposición colectiva en 1961.

Este grupo homogéneo y variopinto duró formalmente hasta 1965, continuando con los principios de la Neofiguración de manera individual en sus obras.

Formalmente lo que une al grupo es la representación de la figura humana desde un punto de vista existencialista. Su propuesta no sugería la vuelta a la figuración (otra vez) sino una alternativa. Incorporan la figura humana en un entorno artístico donde lo que prima es el arte informal, ya sea expresionista o abstracto. En un acto de rebeldía e ironía mayor, toman del Informalismo su lenguaje, para romper con él y su autorreferencialidad a la mancha al incluir la referencia a la figura humana.

Informalismo expresivo y protagonismo del color

Ernesto Deira fue el más rebelde de los componentes de La Otra Figuración. Toma del Informalismo y el Expresionismo aquello que le permite jugar con la materia, las formas y el color, para distorsionar la figura, representando al hombre en su vertiente más destructiva.

A pesar de todo el caos representativo que su obra supone, Deira siempre se preocupó por la coherencia en la composición y en los colores, los cuales emplea deliberadamente para lograr su finalidad de inquietud y angustia en sus obras.

“Caronte”, un pasaje a la otra orilla

En esta obra el autor emplea el color rojo para fusionar fondo y figura. Estas las podemos distinguir apenas, gracias a una fina línea que el artista dibuja y puntuales cambios cromáticos en las figuras. Junto a esta gran mancha de color rojo, otras formas geométricas se entremezclan en el lienzo formando parte a la vez de las figuras humanas representadas. En la obra podemos distinguir formas humanas, o partes de ellas, que se mueven y disponen en el lienzo como si de un limbo se tratase (sin gravedad, sin coherencia, sin narrativa; tan solo son seres en suspensión inmersos en un espacio rojo).

Como decíamos anteriormente, el uso del color y las formas nos derivan siempre a una composición en la que la figura humana está presente. Más allá de la referencia figurativa y de la materia, el tema lo podemos hallar aquí a través del título. Caronte, que significa literalmente “brillo intenso”, para la mitología griega era el barquero de Hades, encargado de transportar las almas de los difuntos al otro lado del río Arqueronte a cambio de un óbolo (moneda griega). Si no disponían de él éstos quedaban condenados a vagar cien años por la ribera, hasta que Caronte accedía a llevarlos sin cobrar (de este mito surge la tradición en Grecia de enterrar sus cadáveres con una moneda bajo la lengua.

Serie «Carné Amont»

Carne Amont - Matta

Roberto Matta
Chile-Italia, 1911-2002

Carné Amont 1/6, 1979
Aguafuerte y aguatinta
Ed. 60/100

66 x 50 cm

Colección Ralli
© Matta, VEGAP, Málaga, 2020

Roberto Matta

De origen chileno, es uno de los artistas internacionales de mayor influencia en la cultura del siglo XX y XXI. Entró a formar parte de los surrealistas de París en 1938. Sus aportaciones al grupo fueron fundamentales, contribuyendo de manera decisiva a la renovación del movimiento. Su obra parte del surrealismo y el automatismo psíquico para liberar su imaginación y tiene un gran componente de pintura metafísica.

Su estilo

Conocido principalmente por su obra pictórica y sus aportaciones a movimientos como el Surrealismo y el Expresionismo Abstracto, Matta trabajó con distintas técnicas artísticas y se involucró en un sinfín de propuestas y movimientos, tanto de Europa como en América.

"Carné Amont"

"Carné Amont" se compone de seis obras numeradas del 1 al 6 en las que, sin una estructura narrativa ni orden, Matta representa figuras totémicas en alusión a lo precolombino y la mitología de los pueblos originarios de América. Compositivamente, las formas y figuras se distribuyen por la superficie pictórica sin tener en cuenta las leyes de la física o la perspectiva. Parecen flotar en un no-espacio, un cosmos plagado de color y de líneas, que en el lenguaje mattaniano podemos traducir como la representación del espacio y el movimiento. 

Además de la referencias a lo precolombino, introduce temas de la mitología etrusca, greco-latina y egipcia –países y culturas que conoció–  para acabar desarrollando un imaginario propio que aborda el tema de los orígenes. Con elementos figurativos de un alto componente surrealista y antropomorfo, su obra de carácter social presenta esta miscelánea de símbolos y narrativa que pretende ilustrar la problemática de una manera más directa y accesible.

 

Serie completa "Carné Amont":

[ess_grid alias="Destacadas"]

Serie «Hom’mere – L’ergonaute»

Matta - Hommere

Roberto Matta
Chile-Italia, 1911-2002

Il Explose, 1977
Serie “Hom´mere III - L´Ergonaute”
Aguafuerte y aguatinta 66 x 50 cm

Colección Ralli
© Matta, VEGAP, Málaga, 2020

"Hom'mère"

En este caso, Roberto Matta realiza cuatro series de grabados a las cuales denomina Hom’mère. Cada carpeta o libro de artista presenta un segundo nombre siendo la primera de ellas Hom’mère - Chaosmos (1973), a la que le siguen Hom’mère - L’autre (1975), Hom’mère - L’ergonaute (1977) y Hom’mère - Point d’appui (1983).

Tomando como excusa el relato de Jasón y los Argonautas, una de las grandes epopeyas de la mitología griega que narra el viaje de ida y vuelta del héroe, Matta realiza Hom’mère - L’ergonaute. Alude a esta narrativa clásica para ilustrar un poema biográfico inédito en el cual refleja, al mismo tiempo, problemas sociales del momento.

El espacio visual dentro de las obras es de suma importancia. En ella se nos presenta un orden cronológico e histórico. Formal y plásticamente vemos las vibraciones lineales, personajes antropomorfos dispuestos en un espacio en el cual prima la textura y el color. Se encuentra lleno de transparencias que nos sitúan en uno y varios lugares a la vez.

Movimiento y espacialidad

La serie Hom’mère refleja sus más desarrolladas teorías artísticas sobre la exploración y representación de la cuarta dimensión, la teoría de la relatividad, el movimiento y la espacialidad. En ella aborda también la temática de la identidad del ser humano y el origen de todo. No por casualidad el título de la serie es la combinación de “homme” y “mère”: “hombre” y “madre” en francés.

 

Serie completa “Hom´mere III - L´Ergonaute”:
[ess_grid alias="Hom’mère"]

«Los cinco músicos»

Los cinco músicos- Obra de Torres Aguero

Leopoldo Torres Agüero
Argentina, 1925-1995

Los cinco músicos, 1953
Óleo sobre tabla
125 x 105 cm

Colección Ralli
© Leopoldo Torres Agüero, VEGAP, Málaga, 2020

Leopoldo Torres Agüero

Nació en Argentina 1924 y murió en París en el año 1995. Hasta los 17 años vivió en la provincia de La Rioja (Argentina) y después se trasladó a Buenos Aires.

La obra

Podemos diferenciar claramente tres etapas dentro de su producción artística: una primera etapa figurativa, una segunda de abstracción lírica y la tercera y última conocida como geometría sensible.

Interesado por la obra monumental, en sus inicios realizó trabajos en edificios bancarios, teatrales e incluso en una iglesia. En continua experimentación de los materiales trabajó el mármol, el acero inoxidable, la tela y el yute.

Línea, síntesis y azar

Junto con los materiales, la línea fue su principal objeto de experimentación que vemos presente en todas sus etapas. Con diferencias entre unas y otras, Torres Agüero desarrolló una estética propia y particular con un trazo y línea identificativa, meditada y espontánea a la vez.

A mediados de los años 50 -época en la que Torres Agüero viaja a Francia- su etapa figurativa había llegado ya a un punto de sintetización elevado: las formas eran planas y geométricas, con líneas gruesas y fuertes coloridos. Esta manera de experimentar la forma le acercaba a movimientos como el cubismo, y el empleo del color al fovismo. Es a este período al que corresponde la obra “Los cinco músicos”, la cual podemos relacionar tanto en estética como en la temática con Picasso.

Entre 1959 y 1962 vivió en Japón y esta experiencia le cambiará tanto personal como artísticamente. Allí ahondará en su estudio sobre la espontaneidad de la línea, los colores, las luces y las sombras. Tras su vuelta a París continúa sintetizando todas estas ideas, desarrollando aún más las líneas verticales y horizontales que ahora se relacionan con la simbología del yin-yang; lo masculino y lo femenino; la tierra y el cielo.

De lo lírico a lo geométrico

Su obra da el paso de la abstracción lírica a la abstracción geométrica. Desarrolla teorías del op-art o arte cinético pero con un método particular y personal acorde con sus principios artísticos. Crea a partir de composiciones geométricas de tramas regulares y formas simples su particular “geometría sensible”. Muere de manera temprana en París en 1995, época en la que ejercía de embajador de la República Argentina ante la UNESCO. En su obra próxima a este período estaba experimentando con la profundidad a través de grandes composiciones con texturas en sus fondos.

«El otro, el mismo»

El otro, el mismo - Obra de Rodolfo Opazo

Rodolfo Opazo
Chile, 1935-2019

El otro, el mismo, 1993
Óleo sobre tela
160 x 135 cm

Colección Ralli
© Rodolfo Opazo, VEGAP, Málaga, 2020

Rodolfo Opazo Bernal

Pintor de origen chileno, nacido en 1935 en Santiago de Chile. Habiendo realizado tan solo un curso en la Escuela de Bellas Artes de Santiago en 1953, su formación como artista tuvo lugar en el Taller 99, donde aprendió la técnica del grabado de la mano del maestro Nemesio Antúnez. En 1961 recibe la beca de la Unión Panamericana gracias a la cual continúa su formación en Nueva York, en el Centro de Arte Gráfico Pratt.

Su obra

Influenciado por la obra de Modigliani, Roberto Matta y Enrique Zañartu, realiza obras con un lenguaje abstracto y alto contenido simbólico, con una estética que en ocasiones busca deliberadamente aludir a estos artistas que fueron para él una gran influencia. También hace referencia en ellas a la literatura contemporánea, como vemos en esta obra “El otro, el mismo”, alusión a la recopilación de textos y poemas que el mismo Jorge Luis Borges realizó y que fue publicada en 1964.

En su obra, el artista muestra una visión particular ante la vida y el arte, visión que irá evolucionando a lo largo de su trayectoria, al igual que los temas representados. En su primera etapa comienza con la abstracción, posteriormente va encaminándose hacia lo figurativo con formas antropomorfas indefinidas, buscando una idea cercana a lo místico del hombre.

Análisis social con componentes surrealistas

Su actitud introspectiva y reflexiva formalmente se traduce en una pintura compleja y cambiante, en la que parecen coexistir varias dimensiones y escenas simultáneamente, lo que junto con la temática mística y del interior del ser humano hacen que se encuadre dentro del Surrealismo.

A partir de los ochenta comenzó a realizar una obra que refleja la condición del hombre contemporáneo. Continuamente enfrentado a su dolor y soledad, volviéndose el color más intenso y las formas de nuevo comenzaron a descomponerse con el paisaje.

Autor de una obra rica en estilos y temática que desde los años cincuenta ha estado a la cabeza de la vanguardia pictórica de su país, es también uno de los artistas chilenos contemporáneos con mayor reconocimiento internacional.

«La creación del mundo según el mito Mapuche»

La creación del mundo según mapuche

Mario Toral
Chile, 1934

La creación del mundo según el mito Mapuche, 1993
Óleo y acrílico sobre tela
150 x 230 cm

Obra preparatoria para el Proyecto Mural “Memoria Visual de una Nación”, inaugurado en 1996.

Colección Ralli
© Mario Toral Muñoz, VEGAP, Málaga, 2020

Mario Toral

Nació el 12 de febrero de 1934 en la ciudad de Santiago de Chile y realizó sus estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes de Uruguay y en el Taller de Henri Adam, en París. En su trabajo destaca la gran variedad de técnicas que emplea.Se usa la pintura, fotografía, el grabado, ilustraciones, hasta la realización de documentales.

Recuperando la memoria histórica

La obra “Memoria Visual de una Nación” surge dentro de un amplio proyecto denominado MetroArte. Éste proyecto pretende acercar el arte al ciudadano. Este mural de Mario Toral se encuentra en la estación de metro Universidad de Chile, centro neurálgico de la ciudad. Cuenta con 1.200 m2 y seis paneles en total que el artista distingue entre Pasado y Presente. Cada una de estas partes incluye tres paneles con distintas escenas alusivas a la historia y el imaginario propio del momento.

Toral trata de recuperar con él una memoria colectiva en la que todos los pueblos se sientan identificados. Para ello representa hechos históricos, geografía, mitología autóctona y personajes -como héroes indígenas, presidentes y poetas-. Un recorrido desde los orígenes, pasando por el pasado prehispánico, la conquista, la constitución de un Estado Republicano hasta el presente y  la modernidad.

El muralismo fue una de las producciones estéticas y culturales más significativas en América, que vivió su esplendor durante el siglo XX. Este resurgimiento que está teniendo, tanto en Chile y en otros países Iberoamericanos, tiene como finalidad acercar de nuevo el arte a las masas, intentando como siempre suprimir el carácter elitista que lo caracterizaba.

“La creación del mundo según el mito Mapuche”

Esta obra, resultado del trabajo preparatorio para el proyecto mural antes mencionado, se encuadra dentro del panel de los "Antiguos pobladores". Junto a éste, "El encuentro" y "La Conquista" completan la primera parte del mural titulada “El pasado”. Cada panel se divide a su vez en más escenas, dentro de las cuales se distingue la escena representada en “La creación del mundo según la mitología mapuche.”

Según la tradición inca y como el propio Toral nos trasmite:

“El mundo fue creado por dos serpientes: MaiMai y TenTen que también lo destruyeron. La cabeza del Dios Pillán, Dios de los Volcanes y del Fuego, observa. Es un Dios benevolente que protege a los hombres (...) Una figura de piedra representa al guerrero mapuche, siendo la guerra la actividad más noble de la raza. Lleva una representación de la clava, objeto de hueso o piedra, símbolo de la investidura del Toqui o jefe. Hay escenas de la vida cotidiana, cuerpos en un río, cactus, conchas”

Mario Toral, 2002.
Memoria Visual de una Nación